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¿Criminalizar al Vigilante?

Artículo de opinión
Jesús R.Polanco: administrador de foroseguridadprivada.com

En esta España bienpensante del siglo XXI, denigrar colectivamente está mal visto, las generalizaciones se consideran, con razón, pérfidas y maliciosas. 
Uno ya no puede como antaño, ir por ahí contando en público su repertorio de chistes casposos "de maricones" (que tanto éxito tenían no hace tanto) sin ser tildado de homófobo, ni celebrar con risotadas esos chascarrillos machistas tan burdos y groseros sin ser mirado como un mal bicho, uno no puede ir por ahí tildando de agarrados a los catalanes por ser catalanes o de brutos a los vascos, solo por ser vascos, no se puede tratar a la etnia gitana al completo como a "ladrones de gallinas", vagos y maleantes, porque eso es racismo y xenofobia elevada al cubo, ¡de lo más despreciable!.
Hemos madurado ¡gracias a Dios! ya no estamos en la España monocromática del NODO, este país ha superado su rancio pasado para convertirse en una sociedad más tolerante, más moderna, más europea y humanista... ¡o eso creíamos!

Porque hay una excepción a esa regla, hay un colectivo marginal al que si que se le puede, sin miedo alguno, colmar de improperios y apalear públicamente, una gente sospechosa por defecto, son, por decisión de los medios, brutos e indignos de confianza y el lapidarlos con comentarios denigrantes está bien visto... ¡que digo! no solo bien visto, ¡es que no hacerlo es de carcas y fachas! es muy poco "cool"; ¡exacto! somos los vigilantes de seguridad.

En el fondo el barniz europeo y civilizado que nos cubre es muy fino y los instintos arraigados de esa España rancia, fraticida y cañí, de la España de sangre y arena, que necesita una víctima para sentirse más a gusto consigo misma, no han desaparecido y tienden a aflorar por las lineas de menor resistencia.

Los vigilantes de seguridad somos hoy esa línea de debilidad, la víctima propiciatoria de los medios de comunicación, por la que nadie dará la cara, no sea que se la partan.
A nosotros si que nos puede llamar brutos y zoquetes cualquier estudiante de primero de periodismo, sin que nadie le acuse de tener prejuicio alguno, porque vilipendiar a los vigilantes vende periódicos y mejora la imagen social del medio, es progresista, no se precisan argumentos de peso ¡es cómodo y fácil! porque... ¡vamos a ver! ¿a quien no le caen mal los vigilantes de seguridad? 

¡Y nos lo merecemos! ¡bien sabe Dios que nos lo merecemos! porque somos incapaces de defendernos, ¡se lo ponemos a huevo! padecemos un sindicalismo, como poco, ineficaz, cuando no corrupto y traicionero; prisioneros de unas empresas avariciosas que incumplen y malpagan, que nos utilizan y desechan como a kleenex después de sonarse los mocos; atrapados en los juegos de medias verdades y mentiras completas de unos políticos que nos usan como arma arrojadiza en sus amañados combates de "pressing catch" parlamentario, con los que distraen a la plebe de otros asuntos, como los consumados ilusionistas que son; nos hemos demostrado en clara inferioridad en la guerra subterránea declarada por los medios de comunicación contra los molestos vigilantes que con frecuencia les estorban en su sagrada misión, unos medios que se toman por ello su vendetta desde los intocables púlpitos de prepotencia desde el que adoctrinan los gurús de la información y su séquito de tertulianos que todo lo saben y de todo entienden, esos que lo mismo te planchan un huevo que te fríen una corbata.

Nos lo merecemos porque no sabemos replicar a las maliciosas insinuaciones que se vierten desde un sector de las F.F.C.C.S.S.  empeñado en marcar su territorio con el celo sectario de una manada de lobos, que nos consideran un peligro potencial para esos puestos cómodos y golosos de "segunda actividad" con los que sueña todo buen funcionario cuando se acerca la jubilación.

Nos lo merecemos porque somos víctimas de nuestros propios complejos, porque una mentira repetida mil veces termina convertida en una verdad y hemos llegado a interiorizar ese complejo de inferioridad con el que se nos bombardea, terminamos comiéndonos la mierda, porque mil millones de moscas no pueden estar equivocadas.

¡Ese es nuestro pecado! no ser capaces de sacar pecho después de haber protegido como escoltas, con éxito y profesionalidad, las vidas de los amenazados en los tiempos duros de ETA; de haber rechazado los ataques piratas en el Índico, después de que los medios pronosticaran el desastre total, etiquetándonos como "los Carrefour" en otro zafio intento de menospreciarnos gratuitamente (y van...¡ni se sabe!), pero lo cierto es que ni un solo barco se ha perdido desde entonces, no ha hecho falta que el CNI pague de tapadillo, con nuestros impuestos, más rescates millonarios con los que rearmar a los piratas del mañana.
¡Pero eso no es noticia! 

No es noticia el reguero de sangre que hemos dejado en el camino In Memoriam ni merecen gratitud o respeto la ingrata labor de cuidar, con frecuencia en solitario y desarmados, de los bienes, la vida y la libertad de los mismos que, al día siguiente, nos harán blanco de sus pullas.

Somos víctimas del estereotipo, porque en esta, como en todas las profesiones, hay buenos y malos profesionales, hay quienes consideran que su trabajo se limita a pasear el uniforme, no se puede negar, pero hay muchos más que hacen gala a diario de su sentido de la responsabilidad, de su compromiso y buen hacer, todo ello a cambio de un sueldo paupérrimo y unos horarios infernales. Pero ese buen hacer diario no nos libra de nuestro pecado, que es el asumir con mansedumbre esa absoluta indefensión, esa incapacidad crónica de transmitir las verdades de esta profesión.

Se nos acusa constantemente de recibir menos formación que la seguridad pública ¡y es verdad! pero son los intereses de las empresas y la complicidad del Estado quienes establecen esa formación, porque son esas empresas y ese Estado (su mayor y mejor cliente) los que no quieren vigilantes más formados y más caros; es el Ministerio del Interior quien elabora las pruebas de acceso y establece el sistema formativo y es la propia policía nacional quien lleva a cabo esas pruebas, de su rigurosidad, mayor o menor, son ellos los responsables, porque los requisitos académicos previos son los mismos que se le exigen a los miembros de las F.F.C.C.S.S.

Imaginemos por un momento ese mundo ideal sin vigilantes, sin dinero en los cajeros de los bancos, sin molestos controles de seguridad en los aeropuertos, sin escoltas que protejan a los amenazados ni nadie que evite los hurtos en los supermercados, nadie que impida que a un sanitario le parta la cara un familiar exaltado de un paciente o que una lancha somalí aborde y secuestre a la tripulación de un pesquero ¿satisfaría eso a esas mentes insignes del periodismo? ¿sería ese un país mejor? ¿más solidario? ¿más seguro? ¿mas justo y democrático? ¡permitidme que lo dude mucho!

Y sin embargo, seguimos siendo incapaces de reconocer nuestra propia valía, de mostrar orgullo profesional y decir ¡basta ya! no vamos a seguir siendo el eterno puching ball de la prensa de este país, cínico como pocos, a menudo mezquino y casi siempre decepcionante.


Jesús R.Polanco "foroseguridadprivada.com"

1 Comentarios:

Valle escribió

Un artículo con todas la verdades puestas en el tapete. Te felicito por plasmar con tanto acierto nuestro mundo. Enhorabuena.

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