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Los altos precios del limón disparan los robos en el campo malagueño


Productores contratan seguridad privada para evitar la sustracción de la cosecha de redrojos y los frutos de la variedad fino a los que les faltan todavía tres meses para recolectar


Los productores de limones, uno de los cultivos más representativos del Valle del Guadalhorce y del que viven unas 3.000 familias malagueñas, no saben ya qué medidas tomar para evitar que les roben la cosecha. Tras años con los precios por los suelos, tanto que ni los ladrones los querían, el sector lleva varias campañas en los que la demanda no deja de crecer, gracias en parte a la búsqueda de nuevos mercados. Ello ha favorecido un incremento de los precios que ha sorprendido incluso a los propios productores, algo que está animando a numerosos agricultores a plantar limones. La caída de la producción como consecuencia de la peculiar climatología de esta temporada ha empujado además al limón hacia una senda alcista en cuanto a precios. Las altas temperaturas registradas durante la floración y el resto del ciclo causaron importantes daños y un incremento de la fruta caída.


Las magníficas cotizaciones que el fruto está teniendo ha permitido al sector alcanzar precios récord –el limón Verna ha llegado al alcanzar hasta 1,40 euros en el campo. Los precios de venta al público han superado los 2,50 euros el kilo–, y las escasas existencias en los mercados no han hecho otra cosa que colocar el sector en el punto de mira de los ladrones. 


A diario

Con ello, los robos se suceden casi a diario. En marzo pasado, la organización agraria Asaja ya advirtió la necesidad de tomar medidas para poner freno a los hurtos. Los ladrones se estaban cebando de manera desmesurada y estaban robando kilos y kilos de limones. Los equipos de ROCA de la Guardia Civil no logran poner freno a los hurtos en el campo.

Aunque la cosecha de Primofiori o Fino concluyó en abril y el Verna en mayo, los hurtos continúan. Ahora estamos en temporada de ‘redrojos’, cosecha de verano que se produce como consecuencia de una segunda floración, y aunque no es muy abundante es de gran importancia para los productores. En las tres campañas los robos han sido el pan de cada día. 


Piden que se controle el destino del fruto robado

Los agricultores insisten en que hay que incrementar los controles para actuar contra las personas que recepcionan los productos robados, y para ello es necesario que las policías locales se impliquen, ya que se trata de conocer quiénes compran estos frutos. «500 o 600 kilos de limones no es algo que compre cualquiera, por lo que hay que pensar en que es probable que haya alguien dentro del circuito que le de salida, que lo compre y después lo comercialice», señala el gerente de Citrima, Guillermo Aranda, que advierte de los riesgos sanitarios que conlleva adquirir fruta robada. 

Esta demanda no es nueva. Se viene repitiendo cada año y en todos los sectores del campo malagueño. 

De hecho, el pasado mes de mayo las autoridades policiales llegaron a proponer en una reunión celebrada con las asociaciones agraria y ganaderas, con el subdelegado del Gobierno en Málaga, Miguel Briones, la implantación de un documento que incorpore la trazabilidad de las mercancías transportadas, que permita a la Guardia Civil determinar de manera precisa el origen de los productos agroalimentarios que hayan podido ser robados en fincas o almacenes. De la iniciativa sin embargo se desconoce sin embargo cómo se va a articular y el momento en que se encuentra.

Ante esta situación los agricultores se sienten desesperados, hasta el punto de que se están viendo abocados a tener que contratar seguridad privada, tanto en solitario como de acuerdo con los propietarios de otras fincas cercanas, como fórmula para intentar acabar con los robos. 

«Están robando de todo, incluso fruto que todavía necesita meses para ser cosechado, como es el caso de la próxima campaña de Fino, cuya recolección no comienza hasta septiembre u octubre. Un limón Fino cortado ahora es un fruto sin calidad, ya que todavía no tiene ni zumo», asegura el gerente de Citrima, la principal sociedad agraria de transformación de la provincia dedicada a la producción y comercialización de cítricos (limones, naranjas y mandarinas), Guillermo Aranda. Sólo de limones, Citrima produce una media de 10 millones de kilos al año.

Hace apenas una semana la Guardia Civil, en el marco de las labores de prevención e investigación en relación con hurtos de productos agrícolas y ganaderos llevados a cabo en el medio rural, logró detener a cinco personas por la supuesta sustracción de casi una tonelada de limones. 

Los hechos tuvieron lugar el pasado 14 de julio gracias al aviso de dos guardas rurales que vigilaban una de las fincas y que sorprendieron a los cinco individuos que se encontraban robando supuestamente en una parcela de Cártama.

Según la Guardia Civil, los detenidos formaban una banda muy conocedora del campo «y violenta», ya que en una ocasión agredieron a vigilantes rurales con palos y objetos contundentes. Actuaban de noche y sin luz. En menos de tres horas fueron capaces de robar casi una tonelada de limones, que finalmente lograron recuperar en el momento de la detención.

El precio del limón redrojo, a pesar de ser de menos calidad, ronda los 0,90 euros el kilo, considerado por el sector como una cotización buenísima, tanto que compensa contratar seguridad privada para evitar que los amigos de lo ajeno arrasen con la cosecha en apenas unas horas.

Adelantos de cosecha

Según Matías Flores, de Tana, una de las empresas comercializadoras de limones más importantes de la provincia, los robos están provocando que se adelanten las cosechas. «Los agricultores no quieren esperar y piden que se las recolecten antes para evitar que se la roben», explica Flores.

Ello ha pasado con el limón Fino, con el Verna y ahora con el redrojo. «El redrojo puede aguantar a ser cosechado hasta agosto, sin embargo ya prácticamente no hay porque se están cogiendo incluso verdes para que los ladrones no se lo lleven. Las empresas que compramos los limones tampoco nos atrevemos a dejar las cajas en el campo por temor a que nos las sustraigan. Estamos pagando más que nunca en horas extras para que el limón cosechado sea llevado en el mismo día al almacén», señala, a la vez que reconoce que nunca se había dado una situación como la de este año en cuanto a robos en el sector del limón.


Informa "diariosur.es"

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